La provincia de Sancti Spíritus fue la primera en cumplir su plan de producción de azúcar de la pasada zafra, aportó más de 1 000 t extra y fue la mejor, integralmente, al liderar 7 de los principales indicadores: el rendimiento industrial (11,40, el más alto en los últimos 22 años); el autoabastecimiento energético (106 %); el menor costo; quedó segunda en el aprovechamiento de la capacidad de molienda (70 %); en el rendimiento potencial de la caña (RPC) y en el cumplimiento de los estimados cañeros (103 %). El volumen de la producción creció más de 19 % y el azúcar espirituana es de alta calidad.
Tal éxito reviste mayor importancia cuando se conoce que este territorio no había podido completar su plan de producción en las 4 campañas anteriores, y que esta no estuvo, precisamente, exenta de dificultades.
Acelio Sánchez, director del Grupo Empresarial Azucarero en la provincia, recuerda que “la lluvia atrasó el cronograma, a principios de abril, cuando apenas faltaban 1 000 t. Este año, los recursos no fueron más abundantes, sólo llegaron más temprano, pero la respuesta de los colectivos laborales fue decisiva: participaron en la toma de decisiones, en las soluciones a los problemas, en un proceso que comenzó desde noviembre, sobre la base de los problemas de la zafra anterior, en especial, la ineficiencia industrial del Melanio Hernández y los estimados de la materia prima, que no se cumplieron. Los trabajadores fueron capacitados; las reparaciones fueron muy buenas y apenas hemos tenido tiempo perdido por roturas.”
Sin duda, un gran esfuerzo de los más de 8 000 hombres que hicieron posibles los logros de este año. Pero ellos consideran que aun pueden hacer más, dice Acelio: “Estamos insatisfechos; pudimos aprovechar mejor la capacidad potencial y también el rendimiento industrial. Se probó que cuando hubo estabilidad en la molienda por encima de 75 %, el rendimiento fue superior a 12; ‘Uruguay’, en sus últimos 15 días, molió sobre 72 %, y ‘Melanio’ hizo en una jornada 100 %. Eso dice que quedan reservas, todavía se puede exprimir más la caña para sacarle más azúcar”.
Como es habitual en Cuba, a medida que completaban sus respectivos compromisos, hombres y equipos espirituanos acudieron en apoyo de la zafra en las provincias de La Habana, Cienfuegos, Ciego de Ávila, Granma y Las Tunas.
¿A Melanio le hacía falta una mujer?
Los resultados integrales de la empresa azucarera Melanio Hernández la situaron, desde la arrancada de la zafra 2007-2008, entre las mejores del país, por sobrecumplir su plan de fabricación de azúcar, con alta eficiencia, mayor rendimiento industrial que el previsto, y por destacarse en otros indicadores.
Esta situación dista mucho de lo ocurrido en la campaña anterior, cuando dicha empresa, del municipio de Taguasco, en Sancti Spíritus, tuvo que detener la molienda, por ineficiencia, sin terminar su zafra.
Los atrasos en la ejecución de dos grandes inversiones en el tándem de molinos habían obligado a iniciar operaciones sin antes realizar las pruebas necesarias, y como dice María del Carmen León Gutiérrez, la actual directora de la empresa, “cuando un ingenio no se prueba, nunca uno puede saber dónde debe concentrar las fuerzas, porque no conoce el problema. A medida que fue desenvolviéndose la zafra, empezaron a surgir roturas inesperadas.”
Sin embargo, lo ocurrido en aquel momento parece ser apenas la parte más visible de un problema mayor, que se ha resuelto con la aplicación de varias medidas, la más importante: nombrar a Mary –así la llaman todos–, en el cargo de directora de la empresa.
“Cuando nosotros empezamos aquí, en agosto de 2007 –explica–, lo primero fue hacer un diagnóstico, con todos los trabajadores, para saber qué pasó realmente en el central. A partir de ese diagnóstico, no trazamos un plan de medidas, que incluyó todos los problemas que debíamos corregir.
“Hicimos varios movimientos de cuadros y personal: jefes de colectivos, mecánicos... Y comprometimos a los trabajadores con las tareas, recordándoles que ya habían sufrido en carne propia que les pararan su central. Trazamos un plan de reuniones con los colectivos (aquí no se sabía bien qué era un colectivo, todavía se hablaba mucho de turnos de trabajo).
Ahora el Melanio Hernández tiene un consejo de dirección fuerte, donde cada uno sabe lo que debe hacer y lo hace. Mary no suplanta a nadie en sus tareas, “porque entonces dejaría de cumplir con las que me corresponden, y muchas cosas quedarían olvidadas”.
“También comenzamos a capacitar a los jefes de colectivos, y a discutir con ellos el plan de producción, con todo detalle, por mes, por semana... Durante la etapa de reparaciones, chequeamos el avance y la calidad de los trabajos semanalmente. Esto dio por resultado que, el 30 de noviembre, el ingenio estaba listo para moler, y lo probamos tres veces, con caña energética, rica en fibra, la mejor para el ajuste de los molinos. Quedaron muy bien ajustados. Las pruebas nos permitieron acumular bagazo, habíamos planificado con todo detalle la cosecha, y la arrancada fue muy buena, con dos días de antelación a la fecha prevista.
“Por otra parte, organizamos una emulación por los resultados del trabajo entre los colectivos, y todos los viernes seleccionábamos los mejores trabajadores de la semana.”
Los azucareros de Taguasco recibieron con agrado el nombramiento de esta mujer en tan importante cargo, porque la conocían muy bien, ya que ella trabaja allí desde hace 26 años, cuando era estudiante de ingeniería e hizo sus prácticas de producción en el central. Luego, fue la jefa del laboratorio de la fábrica y, más adelante, dirigió, durante 6 años, la destilería anexa al central.
Armando Quintanilla, soldador A, quien trabaja aquí hace medio siglo, desde niño; es vanguardia nacional, por 10 años: “No es difícil trabajar bajo la dirección de una mujer, si ella es capaz, como la que tenemos. Lo sé, porque la conozco desde hace muchos años, y siempre ha demostrado lucidez en todas las tareas a las que se ha dedicado”.
Miguel Hernández Hurtado, mecánico agroindustrial: “Para mí es un tremendo orgullo ser azucarero, por eso llevo 34 años trabajando en este central, toda mi vida laboral. Me dolió mucho cuando hubo que paralizar la fábrica de esa forma, el año pasado. Pero ahora me siento superbién, porque hicimos nuestra zafra de la mejor forma posible, a pesar de la falta de repuestos para las combinadas y otros recursos.
“Es un orgullo muy grande para nosotros que nos dirija una mujer, como lo hace Mary. Es verdad que exige mucho, pero tiene que ser exigente para poder tener resultados como los que estamos alcanzando.”
La esposa de Miguel es pañolera del ingenio, y su hijo es operador del centro de limpieza.
Ángel Vázquez Díaz, especialista de economía, ya trabajó casi 6 años bajo la dirección de María del Carmen, en la destilería anexa al central: “El trabajo con la compañera fue muy satisfactorio. No importa si dirige un hombre o una mujer, lo que hace falta es que lo haga con los métodos correctos, sin prepotencia ni autosuficiencia, y buscando que todo sea colegiado por el consejo de dirección, el consejo técnico asesor y el colectivo”.
“No encuentro rechazo en los trabajadores –dice Mary–. Al contrario, se me acercan con respeto y confianza, en cualquier momento y lugar.”
Mucho más que azúcar
Melanio Hernández es una empresa azucarera diversificada. El ingenio, además de azúcar, su renglón principal, produce miel B, para el ganado y para la destilería, que a su vez, produce los rones y el aguardiente de la codiciada marca Santero, es la única del país que elabora alcohol fino A y extrafino, mediante una moderna columna de destilación, recién instalada, y recupera el bióxido de Carbono (CO2). Con los subproductos de la destilación, se produce la levadura saccharomice, importante complemento para la alimentación animal.
Con el vapor residual, el ingenio genera la energía eléctrica que consume, y aporta al Sistema Eléctrico Nacional.
En la parte agropecuaria, además de la caña, desarrolla la ganadería. Ya abastece de leche fresca a numerosas comunidades de Taguasco y de otros municipios aledaños, y avanza en la implementación de la ceba de toros, mediante el aprovechamiento de los residuos de cosecha, principalmente, la paja de caña que sale de los centros de acopio y de limpieza.
Dispone también de 8 casas de cultivo tapado, 24 organopónicos, de los cuales 2 son semitapados, y otras áreas agrícolas, cuyos productos se comercializan a la población.
Esta empresa se caracteriza también por el respeto al medio ecológico. Es pionera en el país del fertirriego a las plantaciones, con los productos residuales de la destilería, desde hace unos años, y ahora, además, con los del ingenio.
“El lodo o mosto de la fermentación alcohólica está cargado de Nitrógeno, Fósforo y Potasio –explica la directora–. Se envía a un sistema de lagunas, donde se va recirculando, y cuando tiene la acidez óptima para regar la caña (pH entre 7,0 y 7,5), lo riega una brigada, con los llamados enrolladores, unos equipos modernos, que humanizan el trabajo. Aquí, ningún residual va al río ni a las aguas subterráneas.”
Bajo la dirección de Mary, el Melanio Hernández estaba haciendo su mejor campaña de los últimos años cuando, justo en los días finales, intensas lluvias plantearon nuevos retos: arrastraron pequeños puentes y alcantarillas, e hicieron intransitables los caminos. La fábrica tuvo que parar sus máquinas por varios días. Sin embargo, no hubo sorpresas, explica la directora:
“Es verdad que contra la lluvia nadie puede, pero la caña existía, las condiciones estaban dadas, y los hombres estaban ahí, esperando que escampara, para seguir haciendo azúcar.”
Por lo visto, parece que a la empresa azucarera diversificada Melanio Hernández, lo que le hacía falta era una mujer como María del Carmen León Gutiérrez.
La estrategia de Uruguay para moler establemente
El coloso Uruguay, del municipio de Jatibonico, en la provincia de Sancti Spíritus, uno de los mayores ingenios del país, cumplió su plan de 50 656 t de azúcar, 6 días antes de la fecha prevista, produjo otras 1 000 t extra, y sus hombres y equipos marcharon en ayuda de otras empresas que continuaban en zafra.
La cosecha se proyectó para 72 días, entre el 25 de enero y 6 de abril, enmarcada en el período de máximo rendimiento de la caña en esa región. Lograron arrancar en fecha, incluso con un día de adelanto, gracias a la eficiencia y la calidad de las reparaciones.
Además, el Uruguay entregó un azúcar crudo de muy alta calidad, con POL 98,96 (casi 99% de sacarosa pura), baja humedad (0,20 %), buen tamaño de grano, excelente color (0,13 %), escaso contenido de partículas insolubles, entre otras cualidades codiciadas en el mercado.
Son resultados muy superiores a los de la zafra anterior, aunque no fueron fáciles de lograr, comenta Manuel Pérez Siberia, director de producción:
“La caña de esta empresa tenía una situación mucho más favorable que en años anteriores, con un promedio de 36 t/ha, muy superior que en la campaña anterior; pero hubo bastantes limitaciones, pues trabajamos con menos equipos y recursos que los necesarios. Ese déficit se compensó por el esfuerzo de los trabajadores, que logró una alta productividad.
“Se hizo la zafra con la estrategia de mantener siempre mucha estabilidad en la molienda, muy pareja, por encima de 75 % de aprovechamiento de la norma potencial, aunque habíamos hecho un balance de recursos para 70 %, debido a que el ‘Talón de Aquiles’ de la zafra era el completamiento de la maquinaria de cosecha y los medios para el tiro.
“De las 79 cosechadoras combinadas planificadas, arrancamos con 56, y fuimos incorporando otras, en el transcurso de la zafra, hasta llegar a 68; quiere decir que hubo 11 inactivas. De los 80 camiones planificados, hubo 22 que nunca llegaron a incorporarse. En el caso de las carretas, trabajamos con alrededor de 60% de las previstas.
“Ese déficit de equipos lo fuimos compensando con la eficiencia. Por ejemplo, los tractores se planificaron para transportar 38 t/d, y alcanzaron más de 60. Las alzadoras, de 102 t/d plan, rindieron 130. Los camiones, de 60 t/d, sobrepasaron las 70.
“También fue decisiva la organización de la zafra, incluida la estrategia de mover fuerzas, desde las áreas donde estaba más adelantada la cosecha, hacia donde estaba más atrasada. Mantuvimos muy estable la calidad de la caña, no como se hacía a veces, en años anteriores, que molíamos primero la de mayor rendimiento y después, se nos ‘caían’ todos los indicadores.
“Como era una zafra corta, empezamos a compensar desde el 10 de febrero, y eso nos permitió que, por ejemplo, en el penúltimo día de la campaña, moliéramos a 80 % de la capacidad, y el día en que cumplimos el plan de azúcar, a 75 %.
Ayudaron mucho a la estabilidad de la molienda lo que llamaron “cortes largos”. Un día por semana, cortaban caña, desde las 3:00 am, hasta las 9:00 pm, relata Siberia:
“Hicimos 11 de esas jornadas, y ese esfuerzo nos permitió garantizar lo más importante: abastecer de caña al ingenio. Esos días, molíamos a 80 % y más, y nos quedaba un excedente para mantener el abastecimiento de materia prima en los días siguientes.
“En la industria, también se logró alta eficiencia. Habíamos planificado un rendimiento de 11, y siempre estuvimos por encima, muy establemente, con un promedio acumulado de 11,52.”
Se calcula que, solamente por sobrecumplir en el rendimiento, el Uruguay aportó no menos de 2 300 t de azúcar por encima del plan.
Los días de “cortes largos”, los trabajadores de la fábrica se propusieron purgar 1 000 t de azúcar, y siempre lo consiguieron, o estuvieron muy cerca de lograrlo.
En comparación con la campaña anterior, este coloso tuvo resultados muy superiores, en todos los indicadores de la cosecha y la industria; la calidad de la materia prima y del producto terminado; las bajas pérdidas industriales; ahorro de agua y otros múltiples indicadores, como los índices de generación, consumo y entrega de energía eléctrica al sistema nacional...
La electricidad generada a partir del vapor obtenido por la quema de bagazo, además de autoabastecer a la industria, es totalmente ecológica, pues las plantaciones reabsorben el Carbono emitido, y representa ingresos que contribuyen a la disminución del costo de la t de azúcar.
Para conseguir los éxitos del Uruguay, ayudaron un mejor rendimiento agrícola de la caña y un tiempo bastante seco y fresco, pero lo fundamental, precisa Siberia, es la organización y motivación de la fuerza laboral:
“Independientemente del favorable estado político y moral de los trabajadores, se hizo una buena preparación de la zafra: la organización y capacitación de las fuerzas; la instrumentación de los sistemas de pago previstos, que permitieron premiar y estimular en la medida de los resultados, no solo moral, sino también materialmente.
“La estimulación en CUC y en moneda nacional a los obreros de la industria, antes estaba vinculada con el cumplimiento del plan y de los costos; pero dependía mucho del abastecimiento de caña. Este año, el indicador fundamental fue la calidad del azúcar, relacionada con otros índices de eficiencia, que obedecen al esfuerzo del propio trabajador. Y desde el primer día, cada obrero conocía el monto de esa estimulación que iba ganando, lo cual motivó mucho. Los trabajadores industriales obtuvieron, como promedio, un salario mensual de más de 1 000 pesos moneda nacional y entre 40 y 50 CUC, además de medios de aseo personal y otros beneficios.
“En cuanto a los obreros agrícolas, el pago se vinculó con los resultados, tanto de cantidad, como de calidad del abastecimiento de materia prima a la industria. Por otra parte, fue organizada la emulación en varias formas, y a los ganadores, se les premió moral y materialmente. La gente estaba muy motivada, y en muchos casos, comenzaban a cortar a las 3 am y había que mandarlos a parar a las 10 pm, porque querían seguir. Nadie quería perder la emulación.
“Fue un gran esfuerzo de todos los días, y hubo un excelente estado anímico. En marzo, de los 13 indicadores de la emulación nacional, obtuvimos 10 primeros lugares: los dos mejores macheteros de corte para acopio, los dos mejores en normas técnicas, uno de los mejores operadores de combinada, los dos mejores operadores de alzadora, el mejor operador de tiro, el mejor de tractor Belarús; las dos mejores brigadas de macheteros...”
José Ramón Machado Ventura, primer vicepresidente de los consejos de Estado y de Ministros, durante un intercambio con el mejor pelotón de corte mecanizado de la provincia de Sancti Spíritus, también perteneciente a la Empresa Azucarera Uruguay, reconoció los resultados integrales de la campaña en el territorio y sentenció: “Estamos en un momento en que no podemos retroceder en nada”.
Y así lo cumplieron los trabajadores del coloso espirituano Uruguay, lo cual les valió estar entre las mejores empresas azucareras del país en esta zafra.
Evaristo: “No se sabe el valor de una sala de historia”
El administrador del central azucarero de Jatibonico, hoy empresa azucarera Uruguay, ganaba más de 1 200 pesos mensuales, mientras que algunos obreros tenían que conformarse con un salario de... ¡3 pesos!
Esto lo puede comprobar quien visite la sala de historia de ese ingenio, de la provincia de Sancti Spíritus, convertido por la revolución en uno de los mayores del país, y lea las nóminas de 1930.
El Ministerio del Azúcar concede prioridad a rescatar y preservar el patrimonio histórico azucarero, explica Evaristo Hernández Lago, un hombre que, en sí mismo, es una institución en el sector, al que ha dedicado 39 años de labor, 22 de ellos, al frente de esa provincia.
“Realmente eso estimula mucho a los hombres. No se sabe el valor de que un trabajador, o un viejo azucarero, o un hijo de un azucarero, llegue a un lugar como este y vea la foto o la biografía suya, de su padre, de un amigo. Se sienten reconocidos él y su familia. En nuestra sociedad hay que reconocer al hombre.”
Evaristo comenzó investigando y escribiendo, personalmente, la historia del azúcar la en provincia de Sancti Spíritus, desde 1595, cuando se instaló el primer trapiche, hasta la actualidad, un trabajo que recibió el primer premio del Concurso Histórico Nacional del Patrimonio Azucarero.
No conforme con ello, incentivó a otros, que también han hecho importantes aportes.
También se dedica, con gran entusiasmo, a enriquecer la sala de historia del grupo empresarial provincial, sin abandonar sus labores como asesor agrícola e industrial, porque nadie como Evaristo conoce las interioridades del sector azucarero espirituano:
“Ayudo al Director en todo lo que haga falta, y le doy un consejo a todo el que me lo pida.”