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No Alineados: más necesarios que nunca

La XIV Conferencia Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) será celebrada en La Habana, entre el 11 y el 16 de septiembre del 2006. A partir de esa fecha y por tres años consecutivos, este país asumirá la presidencia de esa entidad, que agrupa a 116 naciones.

El  Movimiento de Países No Alineados fue fundado en la Primera Conferencia Cumbre, celebrada del 1 al 6 de septiembre de 1961, en Belgrado, entonces capital de Yugoslavia. Por tanto, acaba de cumplir 45 años.

En esa reunión, participaron delegaciones de 25 países, la mayoría, recién emancipados del coloniaje. Cuba es fundadora de los No Alineados.

Este es un foro de concertación política intergubernamental, con un estilo que pretende ser único, no jerárquico, rotativo y participativo y que permite a todos los Estados miembros, independientemente de su tamaño e importancia, participar en la toma de decisiones globales y la política mundial. No es una organización internacional, no existe una carta fundacional, constitución o reglas formales de procedimiento para el MNOAL.

Su máximo órgano de adopción de decisiones es la Conferencia de Jefes de Estado y Gobierno del Movimiento, que se reúne cada 3 años. El puesto de presidente del Movimiento es asumido automáticamente por el país que acoge la celebración de la conferencia cumbre.

No tiene una secretaría permanente, u otra estructura similar, y esta es una carencia que Cuba propone resolver, mediante la creación de una unidad de apoyo a la presidencia que respalde su gestión, desde el punto de vista logístico, y se encargue de preservar la memoria histórica e institucional del Movimiento.

En MNOAL, no se practica la votación. Todas las decisiones son adoptadas por consenso, mecanismo destinado a fortalecer la solidaridad y unidad. El consenso se interpreta como mayoría abrumadora, a criterio del presidente, y no implica unanimidad. Algunos miembros pueden disentir de una decisión consensual, sin que esto adquiera carácter de veto.

Reconoce tres categorías de participación: la de miembro pleno, la de observador y la de invitado. El Movimiento tiene en la actualidad 116 miembros: 53 de África, 38 de Asia, 24 de América Latina y el Caribe y 1 de Europa (Belarús). Debe crecer a 118 con la incorporación de Haití y San Kitts y Nevis en la XIV Cumbre.

Participan como observadores en el Movimiento 15 países, 5 organizaciones internacionales y 2 Movimientos de Liberación Nacional.

La categoría de invitado no tiene un carácter permanente. En cada Conferencia Ministerial o Cumbre del MNOAL varían los países y organizaciones que participan como tales.

Hasta hoy se han realizado 13 Cumbres del MNOAL. La VI Cumbre (La Habana, 1979), marcó un hito de florecimiento del Movimiento, dado el impulso que le imprimió la presidencia cubana, en una coyuntura internacional favorable.

Luego, los cambios que tuvieron lugar en el panorama político mundial, tras el derrumbe del campo socialista en Europa, la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y la disolución del Pacto de Varsovia, fueron aprovechados por la reacción internacional para tratar de desalentar a los miembros, bajo el falso supuesto de que, al no existir uno de los principales bloques militares, no tendría objeto el no alineamiento.

Sin embargo, la XIII Cumbre (Kuala Lumpur, Malasia, 2003), reafirmó que los principios y objetivos que le dieron origen mantienen hoy su vigencia y validez, como se ha hecho evidente ante el unilateralismo que hoy prevalece.

Los problemas que aquejan al mundo, en lugar de aliviarse, se expresan cada vez con mayor rigor. Hoy, el unipolarismo y el unilateralismo prevaleciente en las relaciones internacionales y el proceso de globalización en curso bajo patrones neoliberales, obligan a fortalecer los esfuerzos de los países del Sur para potenciar su unidad, solidaridad y cohesión.

Cada vez con mayor énfasis, se pretende quebrantar las bases fundacionales de la Organización de las Naciones Unidas y barrer con los principios consagrados en el Derecho Internacional, fundamentalmente los relativos a la independencia política, la soberanía e igualdad soberana de los Estados, la no injerencia en sus asuntos internos, la no intervención, el no uso ni amenaza de uso de la fuerza y la solución pacífica de controversias.

Se mantiene estancado el proceso de reforma del Consejo de Seguridad, que sigue bajo la tiranía del veto y la falta de transparencia de sus métodos de trabajo, lo cual limita extraordinariamente la influencia de los países no alineados en el proceso de toma de decisiones en un órgano que no está diseñado sobre bases democráticas, sino para que se impongan los intereses de un muy reducido grupo de países poderosos.

Hoy, más que nunca antes, los propósitos y principios de la Organización de las Naciones Unidas corren el riesgo de ser sustituidos por peligrosas doctrinas intervencionistas, en nombre de supuestas motivaciones humanitarias o del combate al terrorismo.

El MNOAL nació y se desarrolló sobre las bases del apoyo a la autodeterminación, la no-adhesión a pactos multilaterales militares, la lucha contra la dominación y el hegemonismo en todas sus formas y manifestaciones, el desarme, la no-injerencia en los asuntos internos de los Estados, el fortalecimiento de las Naciones Unidas, la democratización de las relaciones internacionales, el desarrollo socioeconómico y la búsqueda de un sistema económico internacional más justo.

La mera desaparición de uno de los bloques militares no ha resuelto los viejos problemas. Por lo contrario, se han hecho más agudas las manifestaciones de intereses estratégicos de dominación e, incluso, adquieren nuevas y más peligrosas dimensiones contra los países en desarrollo.

Numerosos propósitos históricos del Movimiento, como la paz, el desarrollo, la cooperación económica, la democratización de las relaciones internacionales, entre otros, no han podido ser alcanzados y ahora parecen incluso más lejanos.

La nueva presidencia que asumirá Cuba debe enfrentar estos retos, continuar el proceso de revitalización del Movimiento y fortalecer o crear los mecanismos que permitan actuar en la nueva coyuntura internacional, preservando los principios fundacionales del no alineamiento.

El MNOAL constituye una fuerza inestimable, no existe otro grupo de concertación que incluya a un número tan grande de países. El Movimiento agrupa a la mayoría de la población mundial y a la inmensa mayoría de los pobres y desposeídos del planeta.

Los No Alineados deben unir sus fuerzas, reafirmar su credibilidad política y enfrentar con capacidad e identidad propias las complejas tendencias de las relaciones internacionales contemporáneas, para avanzar una agenda que permita enfrentar con éxito al hegemonismo y al unilateralismo.

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