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Justicia, no venganza

Justicia, no venganza Giustino di Celmo, padre del joven italiano que fuera víctima de un atentado terrorista a un hotel cubano, recibió la Medalla de la Amistad, que confiere el Consejo de Estado de la República de Cuba.
Sergio Corrieri, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, colocó la alta distinción en el pecho de este entrañable amigo, quien ha jurado luchar, hasta el fin de sus días, contra cualquier forma de terrorismo, contra el bloqueo norteamericano a Cuba, y por la libertad de los cinco cubanos, prisioneros políticos en los Estados Unidos.
Profundamente emocionado, el empresario italiano dedicó la medalla a las 3 467 víctimas del terrorismo en Cuba, a las más de 3 000 del atentado a las torres gemelas, en Nueva York, y a las decenas de miles de los bombardeos norteamericanos en Irak, en Kosovo y en otros lugares del mundo, donde ellos dicen que lanzan bombas inteligentes, pero con efectos colaterales, lo cual quiere decir que matan mujeres, niños, ancianos, cualquier persona, y lo justifican como efecto colateral, sentenció.
Guiustino, de origen humilde, fue soldado en la Segunda Guerra Mundial, y declara que, desde entonces, comprendió la crueldad del capitalismo y se convenció de que no hay mayor dignidad que la de luchar por un mundo de justicia y de paz.
Obligado a emigrar, en busca de trabajo, fue minero en Checoslovaquia, pescador y patrón de barco en Argentina, donde después se hizo empresario.
Por su simpatía con la Revolución Cubana, tuvo que huir de la dictadura que gobernaba en esa nación suramericana.
Giustino di Celmo se radicó en Cuba, a principios de 1992, para contribuir, por sus relaciones como empresario, a luchar contra el bloqueo del gobierno norteamericano contra este país.
El 4 de septiembre de 1997, su hijo Fabio fue víctima de una bomba, colocada en el hotel Copacabana, donde se alojaba, por un mercenario al servicio del connotado terrorista Luis Posada Carriles.

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